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Ictus infantil: No es sólo cuestión de adultos

ictus infantil

El ictus infantil es una realidad y no es sólo cuestión de adultos, aunque solemos pensar que este tipo de accidentes ocurren en edades más avanzadas. En artículos anteriores hemos visto que el Daño Cerebral Adquirido no entiende de edades. Por esto es necesario conocer mas detalles cuando el ictus afecta a los niños/as.

¿Qué es el ictus infantil?

Los niños y las niñas tienen riesgo de sufrir ictus desde el mismo momento de su nacimiento. Además, pueden arrastrar sus secuelas toda su vida. El ictus infantil es una de las diez primeras causas de discapacidad en la infancia.

El ictus infantil se produce como consecuencia de una lesión súbita en el cerebro. Lo que sucede en estos casos es una interrupción repentina del flujo sanguíneo en una parte del cerebro.

Los factores de riesgo para los ictus infantiles son diferentes y mucho mas numerosos que en los adultos. Aunque es complicado determinar las causas, algunos de los principales factores de riesgo son:

  • Prematuridad
  • Infecciones (meningitis, encefalitis, varicela)
  • Trastornos autoinmunes o inflamatorios
  • Enfermedad de células falciformes
  • Cardiopatía congénita
  • Malformación arteriovenosa

¿Cómo se clasifica el ictus infantil?

Todos los ictus se clasifican según el tipo de lesión o el mecanismo por el que se produce. Además, el ictus infantil tiene en cuenta el momento de la vida en el que se produce.

Así, podemos tener la siguiente clasificación:

Clasificación según la edad

  • Ictus neonatal: si el ictus sucede antes de los 28 días de vida.
  • Ictus postnatal: sucede en los niños/as mayores de 28 días de vida.
  • Ictus prenatal o perinatal: Se trata de un suceso isquémico, trombótico o hemorrágico arterial o venoso que sucede entre las 14 semanas de gestación y el inicio del parto. Generalmente se desconoce el momento exacto en el que ha tenido lugar.

Es necesario añadir que no existe uniformidad de criterio a la hora de diferenciar un ictus infantil de adulto. Esta edad ‘limite’ oscila entre los 15 y 19 años.

Según el tipo de lesión o mecanismo

Las dos maneras por las que se puede producir un ictus en la infancia son similares que en edad adulta. Estas son el ictus isquémico e ictus hemorrágico.

El ictus isquémico sucede como consecuencia de una oclusión arterial, venosa o de los senos paranasales. Suele producirse por un coágulo sanguíneo. La obstrucción arterial produce un déficit neurológico. Dependiendo de su duración, las consecuencias varían.

El ictus hemorrágico sucede como consecuencia de la rotura de una arteria cerebral. Este tipo de ictus, produce el mismo déficit neurológico.

Además, existe la posibilidad que se den ambos tipos a la vez.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento y la recuperación tras un ictus infantil es diferente en cada niño/a. Los resultados serán mejores cuanto menor sea la edad del paciente. Las consecuencias provocadas por una lesión cerebral deben ser tratadas desde las primeras semanas para minimizar el alcance de las secuelas.

Gracias al proceso de plasticidad y reorganización cerebral de los niños/as, tendrán menos secuelas que los adultos a largo plazo. El mecanismo es sencillo,  las neuronas sanas asumen y hacen el trabajo de las neuronas dañadas.

Además, es muy importante que el equipo de rehabilitación esté especializado en neurorrehabilitación y el tratamiento esté supervisado por un médico rehabilitador que revise y haga un seguimiento personalizado del caso.

En este sentido, desde Neural podemos ayudarte.

Solicita una primera visita para que valoremos tu caso.

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